París, sus encantos y sus peculiaridades… ¿Alguna vez te preguntaste por qué la mayoría de los techos de París son grises? No te vayas, que aquí venimos a contártelo.

Aunque el primer uso conocido del zinc como material para cubiertas se remonta a la iglesia de Saint Barthélémey en Lieja, en 1811, uno de los usos más notables del zinc como material de construcción se dio en Francia.
Hay que recordar que alrededor de mediados del siglo XIX, la ciudad de París experimentaba una explosión demográfica. En esa época, además, el Hexágono era un imperio que dirigía Napoleón III.
Se hace importante mencionarlo porque fue él, justamente, quien se propuso transformar a París y, para ello, llamó al barón, y también urbanista, Georges-Eugène Haussmann, que se encargó de los trabajos de renovación de la ciudad de la luz entre los años 1853 y 1870.
Haussman eligió el zinc para los edificios. ¿Por qué? Por varias razones. Entre ellas: porque este material personificaba la arquitectura moderna, era barato, fácil de instalar, ligero y resistente a la intemperie. Por si fuera poco, el zinc se podía curvar fácilmente. Esto permitió crear nuevos espacios habitables: así fue como vieron la luz las « chambres de bonne » bajo los áticos; c’est-à-dire, las habitaciones de servicio… en la vida real tan distintas a la de Emily in Paris.
Hablamos especialmente del tejado estilo Mansart, con su estructura de dos inclinaciones: una muy vertical justo arriba de los pisos principales y otra, más suave, por encima.
Así fue como Haussman dio a París el característico color gris de sus tejados.

El zinc, entonces, se convirtió en material común en la construcción de los miles de edificios de alquiler de París, desde la década de 1840 hasta la Primera Guerra Mundial.
Este estilo parisino se extendió a los pocos años a otros países, como, por ejemplo, a los Países Bajos. Actualmente, tanto villas, como hoteles o edificios públicos poseen tejados de zinc en ciudades como La Haya o Ámsterdam.
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Recientemente, a partir de fotografías aéreas, se identificaron cuatro grupos de superficies en los techos parisinos: las de zinc u otros materiales no determinados; las minerales, como el hormigón; las de tejas y las vegetales.
Esto sería:
79 % de techos con predominancia de zinc u otros materiales;
12 % de techos con predominancia mineral (hormigón, etc.);
7 % de techos con predominancia de tejas;
3 % de techos con predominancia de superficies vegetales.
Esta belleza histórica -la de los soñados techos grises parisinos- tiene sus contras: el zinc no aísla el calor, por lo que la ciudad se propone cubrirlos con vegetales.
Pero esta propuesta no gana muchos adeptos entre quienes están a la defensa del patrimonio. De hecho, el 4 de diciembre de 2024, se les concedió lo que tanto venían solicitando: la Unesco inscribió en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial el savoir-faire de los techadores, trabajadores del zinc, y artesanos parisinos. Con este reconocimiento internacional se reconoce a los oficios artísticos que dan forma a la identidad única de la Ville Lumière.
En tu próxima visita a París, ya podrás disfrutar de sus techos grises desde otro lugar. Si compartes fotos de ellos, no te olvides de taguearnos en nuestras redes sociales.
Coucou Lola ! Pasión por Francia y la cultura francesa
Con información de: Atelier Parisien d’Urbanisme, Rheinzink, Ouest France, Toit de Paris.



