Pip: Coucou Lola esta semana nos lleva de París a Lima, de los siglos XVIII y XIX al fin de semana que viene, y de alguna manera todo termina teniendo sentido.
Mara: Exacto. Los textos de Coucou Lola ! cubren dos territorios distintos: la cultura francesa que ocurre ahora mismo en seis ciudades del mundo hispanohablante, y la historia de los Dumas, padre e hijo, frente al racismo en Francia. Empecemos por la agenda cultural.
Cultura francesa en seis ciudades
Pip: La pregunta que plantea esta selección es sencilla pero no obvia: ¿qué forma toma la cultura francesa cuando sale de Francia y aterriza en Buenos Aires, Caracas o Lima un fin de semana cualquiera?
Mara: La respuesta que da el post «Seis propuestas francesas para este fin de semana» es que toma formas muy distintas. Para empezar, en París ocurre lo contrario: es la cultura mexicana la que cruza el Atlántico. El Jardin d’Acclimatation acoge el Día de Muertos con «atracciones temáticas, espectáculos, música tradicional mexicana, desfiles de esqueletos, exposiciones fotográficas, maquillaje artístico y degustaciones gastronómicas.»
Pip: Lo que significa que París celebra una tradición mexicana mientras el resto de ciudades celebra lo francés. El intercambio va en las dos direcciones.
Mara: Y el resto de propuestas lo confirman. En Ciudad de México, la Casa del Lago de la UNAM inaugura una exposición sobre el filósofo e historiador del arte Georges Didi-Huberman, abierta hasta febrero de 2027. En Buenos Aires, el dramaturgo Thomas Quillardet presenta En Addicto, pieza construida a partir de testimonios reales de pacientes y profesionales de un hospital parisino.
Pip: Teatro documental sobre adicciones un domingo a las dos de la tarde. Propuesta de riesgo calculado.
Mara: En Madrid, el Institut français organiza un taller de fanzines en francés para niños de entre siete y diez años. En Caracas, el Festival Franco-Venezolano presenta Tourbillon, inspirada en La lección de Ionesco. Y en Lima, la Alianza Francesa convoca su Club de Lectura Bilingüe en torno a Le Fantôme de l’opéra de Gaston Leroux, con entrada libre.
Pip: Seis ciudades, seis formatos distintos: parque temático, exposición, teatro, taller infantil, festival escénico, club de lectura. La cultura francesa como menú de degustación continental.
Mara: Y esa variedad es precisamente lo que hace útil la selección. Hay algo para casi cualquier perfil de interés, y en varios casos la entrada es libre o de bajo coste. Lo que une todo esto tiene que ver con algo más profundo, que es exactamente lo que aborda el siguiente texto.
Los Dumas frente al racismo
Pip: El post sobre los Dumas plantea una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando el talento y el reconocimiento público no bastan para protegerte del prejuicio racial?
Mara: La respuesta la resume el propio texto con precisión: «El reconocimiento público no los protegió de la discriminación vinculada a sus orígenes.» Y eso se aplica tanto al general Thomas-Alexandre Dumas, uno de los primeros hombres de ascendencia africana en alcanzar el grado de general de división en el ejército francés, como a su hijo, el novelista.
Pip: Lo que significa que hablamos de dos vidas extraordinarias a las que Francia aplaudió y discriminó al mismo tiempo, con una generación de diferencia.
Mara: El padre llegó muy alto durante la Revolución, pero bajo Napoleón quedó fuera del ejército, sin mando y sin cobrar lo que se le debía por su servicio y su cautiverio. Murió en 1806, con cuarenta y tres años. Su hijo tenía tres.
Mara: Alexandre Dumas hijo conquistó los teatros y las librerías con Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, pero su ascendencia africana fue materia de caricaturas en publicaciones como La Lune y Le Bouffon. La historiadora Darcy Grimaldo Grigsby estudió cómo sus rasgos físicos, en particular su cabello rizado, se convirtieron en signo visual recurrente para marcar su diferencia racial.
Pip: No era sátira de celebridad. Era clasificación de cuerpos con humor como cobertura.
Mara: Y hay una obra que lo pone en primer plano literario: Georges, novela de 1843 ambientada en la isla Mauricio, donde Dumas exploró las barreras del color de piel en una sociedad colonial. El investigador Edmund Birch la analiza como el texto en que Dumas lleva al frente asuntos que no suelen asociarse con el autor de las grandes aventuras históricas.
Pip: El final tiene su propia ironía: Alexandre Dumas ingresó al Panteón en 2002. El general, mucho menos conocido, sigue esperando que su memoria recupere el lugar que le corresponde.
Mara: Dos textos que, vistos juntos, hablan de lo mismo desde ángulos opuestos: la cultura francesa como algo vivo que viaja, y como algo que durante siglos excluyó a quienes también la construyeron.
Pip: La próxima semana, a ver qué más tiene Coucou Lola en el mapa.


