Los Dumas: dos generaciones frente al racismo en Francia

El general Thomas-Alexandre Dumas alcanzó los más altos rangos del ejército revolucionario, pero terminó apartado durante el gobierno de Napoleón. Su hijo, el novelista Alexandre Dumas, conquistó los teatros y las librerías francesas mientras soportaba los prejuicios raciales de la sociedad que lo celebraba.

La historia de Thomas-Alexandre Dumas y de su hijo, el escritor Alexandre Dumas, retrata dos formas distintas de racismo en la Francia de los siglos XVIII y XIX.

Mientras el primero llegó a convertirse en uno de los generales más destacados de la Revolución francesa; el segundo fue uno de los autores más leídos de su tiempo. Sin embargo, el reconocimiento público no los protegió de la discriminación vinculada a sus orígenes .

Su historia comienza en Saint-Domingue, la colonia francesa que hoy conocemos como Haití. Allí nació Thomas-Alexandre Davy de la Pailleterie, el 25 de marzo de 1762. Su padre era un aristócrata francés y su madre, Marie-Cessette Dumas, una mujer africana sometida a esclavitud.

Con reconocimiento del aristócrata, Thomas-Alexandre fue enviado a Francia, donde recibió educación y formación antes de incorporarse al ejército.

Fue al entrar en la vida militar cuando decidió adoptar el apellido de su madre y el nombre de Alexandre.

La Revolución le abrió un camino que, bajo el orden social anterior, difícilmente habría podido recorrer: ascendió rápidamente en las filas militares hasta alcanzar el grado de general de división en 1793 y se convirtió en uno de los primeros hombres de ascendencia africana en llegar a esa posición dentro del ejército francés.

Su trayectoria no fue simbólica. Participó en las campañas revolucionarias, estuvo al frente del Ejército de los Alpes y destacó durante las operaciones en Italia. En la campaña del Tirol, su actuación en la defensa del puente de Klausen impresionó incluso a Bonaparte, quien lo comparó con Horacio Cocles, el héroe romano que, según la tradición, defendió un puente frente al enemigo.

Pero la relación entre ambos militares se deterioró durante la expedición a Egipto. Dumas regresó antes que Bonaparte y en marzo de 1799 fue capturado por las fuerzas napolitanas mientras intentaba volver a Francia. Permaneció prisionero hasta abril de 1801. Las condiciones de su cautiverio dañaron seriamente su salud; el informe que presentó al gobierno francés después de su liberación se conserva hoy en el fondo documental del Museo Alexandre Dumas, en Villers-Cotterêts.

Cuando finalmente volvió a Francia, encontró un escenario político muy diferente del que había dejado. Bonaparte gobernaba como primer cónsul y había comenzado a desmontar parte de las conquistas de la Revolución en materia de igualdad. La ley del 20 de mayo de 1802 mantuvo la esclavitud en determinadas colonias francesas y restableció el marco legal que permitía la trata en esos territorios. En paralelo, el gobierno impulsó medidas de exclusión contra militares negros y mestizos.

El general Dumas quedó fuera del ejército y no volvió a recibir un mando. Tampoco consiguió que se le pagaran las cantidades que reclamaba por su servicio y cautiverio. Su situación económica se deterioró y pasó sus últimos años en Villers-Cotterêts, donde murió el 26 de febrero de 1806, a los 43 años. Su hijo Alexandre tenía entonces apenas tres años.

Alexandre Dumas: la fama no borró el prejuicio

Nacido el 24 de julio de 1802, Alexandre Dumas creció con la memoria de un padre cuya carrera había sido truncada. Con el tiempo, él mismo alcanzaría una notoriedad extraordinaria. Sus obras teatrales y novelas, entre ellas Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo, lo convirtieron en una figura central de la literatura popular francesa.

Pero ni todo su éxito hizo desaparecer el racismo. Su ascendencia africana era conocida y fue utilizada como materia de comentarios ofensivos, burlas y representaciones satíricas. La prensa ilustrada del siglo XIX ofrece un testimonio visual de esa exposición pública: Alexandre Dumas fue retratado en caricaturas que circulaban en periódicos como La Lune y Le Bouffon.

Entre los documentos conservados figura una caricatura de André Gill publicada en La Lune el 2 de diciembre de 1866. El registro del Catálogo Colectivo de Francia, vinculado al fondo del Museo Alexandre Dumas, recoge incluso una leyenda humorística atribuida falsamente al escritor, en la que supuestamente autorizaba la publicación de su propia caricatura. Otra imagen suya apareció en Le Bouffon el 27 de octubre de 1867, dibujada por Edward Ancourt.

Estas imágenes deben leerse dentro de una cultura gráfica que no era neutral frente a la diferencia racial. La investigación de la historiadora del arte Darcy Grimaldo Grigsby, presentada en la exposición Dumas’s Afro: Caricatures of Racial Difference, estudia cómo los rasgos físicos del escritor fueron exagerados por los caricaturistas. En particular, su abundante cabello rizado se convirtió en un signo visual recurrente para marcar su diferencia racial. La burla no se limitaba, por tanto, a ridiculizar a una celebridad: también participaba de una manera de representar y clasificar los cuerpos negros.

Dumas abordó la esclavitud y las jerarquías raciales en su literatura. Un ejemplo fundamental es Georges, novela publicada en 1843 cuya historia transcurre en la isla Mauricio. A través de su protagonista y de los conflictos de una sociedad colonial, el escritor exploró las barreras impuestas por el color de piel y las relaciones de poder heredadas de la esclavitud.

El investigador Edmund Birch, en un estudio publicado en PMLA por la Modern Language Association, analiza precisamente cómo la novela aborda el racismo, la esclavitud y la dificultad de encontrar un lugar propio en una sociedad organizada por esas desigualdades. Georges ocupa así un lugar singular dentro de la obra de Dumas: lleva al primer plano asuntos que no suelen asociarse inmediatamente con el autor de las grandes aventuras históricas.

Una contradicción que atraviesa dos siglos

La vida de los Dumas expone una fractura persistente en la historia francesa. La Revolución proclamó la libertad y la igualdad como principios universales, pero esas promesas no se tradujeron de manera constante en derechos para las personas negras y mestizas. Bajo Napoleón, el Estado pudo apartar a un general que había servido a la República; décadas después, la sociedad que aplaudía a uno de sus escritores más populares seguía encontrando motivos para señalar su origen.

Alexandre Dumas murió en 1870. Más de un siglo después, el 30 de noviembre de 2002, sus restos fueron trasladados al Panteón de París, el monumento reservado a figuras consideradas fundamentales para la nación francesa. Fue un reconocimiento solemne a su lugar en la literatura y en la memoria del país.

La trayectoria del padre, en cambio, continúa siendo mucho menos conocida. Quizás ahí reside una de las partes más reveladoras de esta historia: Francia ha celebrado durante generaciones al escritor, pero la memoria del general que lo precedió ha tardado mucho más en recuperar el lugar que le corresponde.

La historia de ambos muestra una ironía tremenda: si bien el talento puede abrir puertas, conquistar lectores e incluso lograr un puesto en el Panteón, no logra acabar con los prejuicios de una sociedad.

*Con información de Fondation pour la mémoire de l’esclavage, Catalogue collectif de France (BnF), Gallica (BnF), Edmund Birch, Cambridge University Press — Alexandre Dumas’s Odyssey: Race, Slavery, Narrative.

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