Francia se prepara para una nueva jornada de protestas este sábado 31 de octubre. Ante las convocatorias que circulan en redes sociales, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció el despliegue de 70.000 policías y gendarmes en todo el país. Mientras tanto, Emmanuel Macron ha pedido que los liceos reabran con normalidad el próximo lunes 2 de noviembre, después de las vacaciones escolares, y que los estudiantes regresen a las aulas. En una entrevista con el creador de contenido HugoDécrypte, el presidente afirmó que los jóvenes ya habían sido escuchados por el Gobierno. Sin embargo, las organizaciones estudiantiles no consideran cerrado el conflicto.
El presidente francés considera que los jóvenes franceses ya han sido escuchados por el Gobierno, pero las organizaciones estudiantiles no dan por terminado el conflicto.
La petición de Macron llega después de que el movimiento estudiantil francés consiguiera una primera victoria el lunes 26 de octubre. Ese día, su gobierno anunció un paquete de medidas que incluye 4 000 millones de euros en préstamos para renovar liceos, 1 000 millones para edificios universitarios y 15 000 plazas adicionales en la educación superior. También contempla becas universitarias ajustadas al coste de la vida desde 2027, un máximo de 28 alumnos por clase en determinados niveles de secundaria y la sustitución de Parcoursup, el cuestionado sistema de admisión universitaria, para el curso 2028. A esto se suman 500 puestos docentes y otros 500 para profesionales de atención y acompañamiento en los centros educativos. Son concesiones importantes, aunque los estudiantes consideran que todavía no responden a todas sus demandas.
Las protestas comenzaron el 21 de septiembre, impulsadas por el deterioro de las condiciones de enseñanza en los centros públicos: falta de profesores, aulas masificadas, edificios en mal estado y desigualdades en el acceso a la educación superior. Los estudiantes reclamaban algo tan elemental como contar con instalaciones dignas, docentes suficientes y mejores condiciones para estudiar. Entre sus exigencias también figuraba una reforma de Parcoursup, al que consideran un sistema injusto y excluyente.
Durante octubre, las movilizaciones se extendieron mucho más allá de los liceos. Universitarios, sindicatos, trabajadores, activistas climáticos y ciudadanos preocupados por el coste de la vida y los recortes a los servicios públicos se sumaron a las protestas. Las jornadas del 17 y el 24 de octubre marcaron dos momentos de especial intensidad. Según el Ministerio del Interior, unas 410 000 personas participaron en la movilización del día 24 en todo el país; la CGT elevó la cifra a cerca de 800 000. También hubo saqueos, enfrentamientos y denuncias por actuaciones policiales violentas.
Al jueves 29 de octubre, el conflicto continúa abierto. Los estudiantes mantienen la convocatoria de protestas para este sábado 31 y, junto con organizaciones sindicales, preparan una huelga nacional para el 5 de noviembre.
El gobierno intenta recuperar la normalidad en los centros educativos y contener los disturbios mediante un fuerte despliegue policial, mientras las concesiones anunciadas el lunes todavía deben convertirse en mejoras concretas.
La movilización, además, ha dejado de ser exclusivamente estudiantil: expresa un malestar social más amplio por el futuro de los servicios públicos y las condiciones de vida en Francia.
Las protestas han recibido el respaldo de figuras muy populares en Francia. Squeezie, uno de los creadores de contenido más seguidos del país, escribió: «Ils ont besoin d’être entendus et leurs demandes sont plus que légitimes. Admiratif et fier de nos étudiants. » (Necesitan ser escuchados y sus reivindicaciones son más que legítimas. Orgulloso de nuestros estudiantes). Victor Wembanyama, estrella francesa de la NBA, expresó: « Je suis content que les lycéens et les jeunes en général se fassent entendre. Parce que moi, je les entends et je les soutiens » (Me alegra que los estudiantes de secundaria y los jóvenes en general se hagan escuchar. Yo los escucho y los apoyo). Por su parte, Louane, cantante y actriz, declaró en RTL: « Évidemment, mon cœur il est avec les lycéens pour toujours » (Por supuesto, mi corazón está siempre con los estudiantes de secundaria).
¿Estamos ante un nuevo Mayo Francés? Todavía es pronto para saberlo.
La comparación con 1968 resulta inevitable cuando una movilización juvenil desborda las aulas, suma a otros sectores sociales y obliga al poder político a reaccionar. Pero, más allá de las analogías históricas, los estudiantes franceses ya han conseguido algo tangible: poner sus reivindicaciones en el centro del debate nacional y arrancar compromisos al gobierno.
Las jornadas del 31 de octubre y del 5 de noviembre mostrarán si este primer triunfo es el comienzo de una transformación más profunda.
Fuentes: Ministerio de Educación y Enseñanza Superior de Francia, RTL, Reuters, otras agencias.
Imagen de cabecera: AFP.


