Año Nuevo a la francesa

¿Sabías que en Francia la noche del 31 de diciembre se conmemora a Saint Sylvestre? ¿Cuáles son las creencias populares francesas sobre el nuevo año? ¿Qué suelen cenar los franceses para celebrar el estreno de calendario? Aquí te contamos un poquito sobre la celebración de año nuevo al estilo francés.

Sylvestre, el santo

Sylvestre (circa 270 – 335) era un romano un poco rebelde que llegó a desafiar al que era su prefecto, de nombre Tarquinius. Así, por ejemplo, cuando protegió a un cristiano llamado Timothée que igual acabó decapitado por orden del cruel funcionario.

Sylvestre, ayudado por el Papa Miltiade, decidió sepultar el cuerpo del sin-cabeza cerca de la tumba de Saint Paul. Por esta razón, Tarquinius lo hizo encarcelar; además, lo acusó de hacerse de los bienes del occiso y de renegar de su fe.

Por suerte, el tirano se atragantó, envenenado, y murió. Sylvestre, entonces, fue liberado y elegido Papa. Ajá: sucedió a su colega Miltiade. Ejerció el cargo papal durante 21 años (entre 314 y 335 en el calendario juliano), bajo el reinado de Constantino El Grande, durante el cual el cristianismo fue reconocido como religión oficial del imperio.

Saint Sylvestre murió el 31 de diciembre del año 335.

La cena de año nuevo

Existen varias versiones sobre este origen. Nosotros elegimos esta que encontramos repetida en varias fuentes. Según ella, el festejo de año nuevo también tendría su origen en Roma. Parece que la noche antes del comienzo de un nuevo año los romanos cocinaban y disfrutaban una enorme y opípara cena. La idea era prepararse para comenzar un nuevo ciclo. A mayor cantidad de platillos, pensaban, mayores posibilidades de abundancia y prosperidad tendrían.

Es decir, este sería también el origen del gaspillage (?). Esto es, del derroche, del despilfarro de comida. ¡Y también de esa costumbre de, al día siguiente, avoir la gueule de bois! (tener cruda/resaca).

Para la suerte (la mala y la buena)

En Le Livre des superstitions, la escritora francesa Éloïse Mozzani reúne algunas supersticiones francesas en relación con le jour de l’an. Por ejemplo: para que el año sea bueno, la primera persona vista debería ser de sexo diferente (mmmm… ¿y qué pasa cuando se trata de una pareja o de un grupo de personas del mismo sexo las que se reúnen para festejar?); si esa primera persona que se avista es un enemigo de la familia (¡ojito aquí, Capuletos y Montescos!), el año será malo. Luego, sería de mal augurio que una mujer resulte la primera persona en desearte “¡feliz año nuevoooo!” (qué misógina esta creencia, ¿no?). También sostendría el imaginario popular que el día de la semana al que corresponda el primero de enero determinaría el tiempo reinante en cada estación del nuevo año.

Por otro lado, en Francia heredaron una tradición inglesa: la del muérdago de la buena suerte. Este se cuelga en el techo o en la puerta de entrada. A la medianoche, quienes siguen esta tradición, se besan/abrazan bajo este e intercambian buenos deseos.

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Otro uso, llevado adelante solo por corajudos que habitan o están de visita en las costas, es el de purificarse mediante le premier bain de l’année.

Algunos, menos temerarios que estos bañistas, solo abren las ventanas para dejar salir al viejo año y entrar al nuevo.

Le réveillon de Nouvel An

Según el sitio Cuisine a la française, los platillos más comunes en la cena francesa de año nuevo serían: Saumon fumé, foie gras, huîtres, crustacés et coquillages.

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Pero, aclara esta fuente, puede que algunos de estos platillos sean costosos. Entonces, vienen las versiones más populares o asequibles. Aquí aparecen las terrines a base de carnes varias o incluso de pescado. También las empanadas (tourtes) o los plats en gelée o des aspics y una gran variedad de pasteles.

¿Conoces al popular Chef Michel Dumas? Él es un chef francés que nada más que con sus maneras contribuye a desmitificar toda la idea burguesa en torno a la cocina francesa: nos enseña a preparar platillos galos como lo haría tu tía o tu tío buena onda en su muy casera cocina.

Mira su receta de terrine de Foie Gras mientras aprendes francés a la vez. Sí, seguir recetas de cocina en la langue française ha sido otra de nuestras astucias para aprender francés, practicarlo o mejorarlo. Como un curso de francés en el que, de paso, comes rico.

Terrine de Foie Gras – Chef Michel Dumas

Les voeux de Nouvel An

Los deseos de nuevo año están presentes en muchas culturas y la francesa no es la excepción.

Si necesitas inspiración para expresar tus deseos en francés para 2019, aquí te compartimos varios links en los que puedes encontrarla: Lettres gratuites; Le Mag femmes; Carteland.

Bonne année – Bonne santé !

Mais non ! Las copas burbujeantes no pueden faltar el 31 de diciembre. Pero, ¿cómo fue que le champagne devino indispensable, y de lujo, en los grandes festejos?

El especialista en mercadeo Joonas Rokka considera que esto se debió a una larga operación de marketing que fue pasando de siglo a siglo. En un artículo que escribió para el diario Le Point destaca algunos de los elementos o hechos que contribuyeron a este proceso de mitificación:

  • El mito del origen. Si bien fueron los monjes benedictinos quienes lograron hacer mejorar los vinos de la zona de Champagne -que se especializaba más en la industria de la lana que en la vitivinícola- para venderlos, ellos no inventaron la bebida. Que se inscribiera a Dom Pérignon (1635–1713) en el mito originario no respondió más que a una estrategia de promoción para subrayar las nociones de patrimonio, autenticidad y raíces asociadas al champán.
  • El mito de la opulencia. Esto nació hace mucho, en el año 496, cuando el rey Clovis fue bautizado cristiano en Reims y consagrado en Champagne. A partir de entonces, a los reyes se los coronaba en esa ciudad. Por supuesto, cada coronación daba lugar a grandes festines en los que corrían ríos del vino local, la champaña, más que nada para minorías privilegiadas. Fue Louis XIV ( le roi Soleil ) quien asoció el champagne a varias de sus obsesiones: la moda, el lujo, el prestigio. Louis XV, quien hizo transportar el vino por primera vez en botellas de vidrio en lugar de en toneles de madera; con ello, nacieron también las etiquetas, que comenzaron a mostrar a las entonces personalidades superstars como Marie-Antoinette, Juana de Arco, nobles, artistas, etc.
  • El mito de la nación. Con la Revolución francesa cayó la asociación de la champaña a los aristócratas y a la nobleza para asociarla con el alma y las virtudes de la nueva República francesa. “El champán es la imagen brillante de nuestra nación”, dijo nada menos que Voltaire. Sí, se convirtió en símbolo nacional. Luego, bajo el imperio, Napoleón se empeñó en fundar una nueva sociedad burguesa e industrial. Jean-Rémy Moët estableció Moët en los Estados Unidos, desarrollando así una nueva clientela que incluyó al presidente George Washington en persona. Por su parte, la emprendedora Madame « Veuve » Clicquot abrió sus cavas de champaña a los banqueros rusos con la esperanza de que ello la ayudara a conquistar el mercado ruso. Gracias a estas estrategias y al nacimiento de la primera revolución industrial, la champaña alcanzó una nueva y verdadera edad de oro. Sobre la apelación de origen, esta no nacería sino hasta los años 30 del siglo XX: justo reconocimiento a un esfuerzo de marketing de siglos por parte de la comunidad de Champagne.
  • El mito de la modernidad. La publicidad de la champaña durante la Belle Époque ponía en escena las maravillas modernas a las que aspiraba la clase media en expansión: los autos, los barcos a vapor, los aviones, los globos. Por eso no es azaroso que la champaña se sirviera en el Titanic, en la Exposición Universal de París o cuando se develaba al mundo la Tour Eiffel. La champaña se convertía en la imagen de la modernidad en un tiempo en el que Europa quería olvidar los horrores de la Grande Guerre. En tiempos más recientes, estrellas como Beyoncé y Jay Z sumaron al mito de la champaña como símbolo de fiesta y lujo.

Y, ¿cómo festejan los parisinos?

Los que prefieran quedarse en casa o en sus fiestas particulares, pues obvio lo harán. Los que no, seguramente recibirán el año en los Champs Elysées.

Y los francófilos que adoraríamos estar ahí podemos hacerlo… de manera virtual, gracias a BFMTV que ya anunció que transmitirá el evento en directo a partir de las 23 horas locales.

De parte de Coucou Lola ! les deseamos un gran-año-gran, a pleno de cosa francesa, para todos los francófilos del mundo; en especial, de México, Latinoamérica y España. ¡Gracias por sumarse a nuestra locura francófila!

Sources / Fuentes: Le Point, Espace français

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