Una historia del ‘macaron’ (lo que no sabías de)

¿Amas los macarons, mejor conocidos en español como “macarrones”?

Esas piecitas de felicidad almendrada tienen una historia mucho-muy interesante que hoy compartimos contigo.

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El macaron no tiene un origen francés, sino árabe. Según algunos historiadores, nacieron en Siria, donde  se les conoce como “louzieh”, que significa amande, es decir: almendra.

Las primeras recetas de esta pâtisserie, tenida como típicamente francesa en todo el mundo, de las que se tiene conocimiento vienen de la época del Renacimiento y la primera referencia escrita sobre esta delicadeza redonda data del año 1552, bajo la pluma del escritor francés François Rabelais.

Vale decir que es a Catherine de Médicis a quien se acusa de su introducción en  Francia -o, más bien, en París- en el año 1533, tras devenir reina al casarse con Henri II

Rápidamente, el biscuit pasó a otras regiones de Francia. Cada una de ellas fue elaborando su propia receta. Reims, Nancy, Saint-Jean-de-Luz, Montmorillon, entre otros, fueron los primeros lugares en enamorarse del macarrón.

Para entender algo sobre su nombre, hay que irse un poco más atrás: antes de pasar a Francia, los macarrones llegaron a Italia, gracias al comercio marítimo. Esto, alrededor de 1500. La palabra viene del italiano “macaroni” o “maccherone“, pero no por la pasta que todos conocemos (que, aunque tenemos como italiana, vino de Asia), sino por la pasta de almendras.

Adelantándonos a  unos años más adelante de todo esto, encontramos que en 1660, y en Saint-Jean-de-Luz, el maestro pastelero Adam los ofreció al rey Louis XIV, a propósito del matrimonio del monarca con Marie-Thérèse. Cuando Louis XIV se mudó a Versailles, hizo incorporar los macarrones a la dieta del palacio.

Fue a partir de 1792 cuando las Dames du Saint-Sacrement, Marguerite Gaillot y Marie-Elisabeth Morlot, iniciaron el comercio macarronero.

Al principio, estos dulces no eran más que unas galletitas de almendras, crocantes en el exterior y suaves en el interior. Que se armaran de a dos, con relleno de confiture, especies o licor comenzó a ocurrir en 1830. Más tarde vinieron los perfumes y la ganache.

Luego, en 1854, apareció la famosa receta de Boulay y a principios del siglo XX la Maison Ladurée de Paris creó el macarrón de colores que se popularizó en la capital francesa, especialmente en Belleville o en el salón de té Pons del Quartier latin.

El Día del Macarrón se celebra desde 2005 en París, como idea original del pastelero Pierre Hermé. Desde 2010, este mismo día se festeja en Nueva York. El evento tiene un fin benéfico: cada persona que hace una donación para la investigación contra la fibrosis quística, en determinadas tiendas asociadas, recibe un macaron Pierre Hermé.

¿Cuál es tu macaron preferido?

 

*Con información de LFC, 750g, Ladurée Paris.


 

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